Somos un grupo de laic@s hermanad@s en la Fe Cristiana.

Nos convocó inicialmente la insolente provocación del ex dictador Jorge Videla al reivindicar los crímenes aberrantes del terrorismo de estado, reconocer la complicidad o indiferencia de integrantes de la jerarquía eclesiástica y hacer público su libre acceso al sacramento de la Eucaristía.

Hicimos nuestro firme reclamo a la Conferencia Episcopal y manifestamos nuestra frustración frente a una respuesta que consideramos insuficiente.

Aguardamos aún que se ponga en marcha un nuevo compromiso con la verdad y se enfrente con decisión una cuestión que, por formar parte de su propia historia, es una deuda que reclama una pronta y completa superación. La continuidad del silencio afecta la credibilidad pastoral en el pueblo de Dios.

A partir de entonces hemos decidido darle continuidad a nuestra vocación y compromiso, como modestos protagonistas del proceso de transformación de nuestra Iglesia, recordando cada día los valores evangélicos y esperanzados en el liderazgo del papa Francisco, imploramos la asistencia de Nuestra Señora de Luján, madre y mediadora ante Cristo nuestra Esperanza.

martes, 4 de noviembre de 2014

PÁGINA/12 – 4 de noviembre de 2014

LOS CRISTIANOS PARA EL TERCER MILENIO APOYARON LA CAMPAÑA PARA LAS ABUELAS
Contra la red de silencio

El grupo adhirió a la convocatoria de la dirigencia de la Iglesia para ayudar a encontrar a niños secuestrados durante el terrorismo de Estado. Reclamaron la apertura de los archivos que puedan ayudar en esa tarea.

Por Washington Uranga
El autodenominado grupo Cristianos para el Tercer Milenio (CTM), que viene reclamando acciones de la jerarquía católica en materia de derechos humanos, dio a conocer su adhesión “a la nueva campaña de Abuelas de Plaza de Mayo”, celebra “la convocatoria que efectúan monseñor José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y monseñor Jorge Lozano, titular de la Pastoral Social, en respaldo a la perseverante labor de Abuelas de Plaza de Mayo”, y volvió a reclamar a los obispos la apertura de los archivos que puedan obrar en su poder y que contribuyan a clarificar la desaparición de personas.
En un texto breve, los CTM afirman que “nos gratifica que la jerarquía episcopal asuma públicamente esta demanda de verdad y justicia y coopere en romper la ‘red de silencio y complicidad que ha mantenido amordazada la verdad acerca de los bebés, ahora jóvenes adultos’. Red de silencio y complicidad de la que forman parte ‘vecinos, parientes adoptivos, pediatras, sacerdotes, religiosas’, en un claro reconocimiento de los pecados de miembros de nuestra Iglesia”.
En el breve documento que lleva la firma, entre otros, de Alicia Pierini, Rodolfo Brardinelli, Felipe Solá, Ana Cafiero, Angel Bruno y Hernán Patiño Meyer, los firmantes expresan su beneplácito porque “nuestro Episcopado exhorte ‘a quienes tengan datos sobre el paradero de niños robados, o conozcan lugares de sepultura clandestina, a que se reconozcan moralmente obligados a recurrir a las autoridades pertinentes’, gesto que los fieles esperamos durante décadas”.
Al mismo tiempo celebran “la invitación de Francisco a la presidenta y símbolo de las Abuelas, Estela de Carlotto, y a su nieto Ignacio Guido Montoya Carlotto, como un genuino impulso a la profundización del compromiso de nuestros hermanos en la fe con la memoria, la verdad y la justicia, en búsqueda sincera de la reconciliación y la paz”.
De la misma manera, los CTM ratifican lo señalado en el documento fundacional del grupo, en el que afirman que “si efectivamente, como se dice, se quiere investigar a fondo lo ocurrido y realizar un ‘estudio demorado pero necesario’ (exigimos) la apertura de los archivos de la Conferencia Episcopal –Asamblea Plenaria, Comisión Ejecutiva y Comisión Permanente– a los efectos de que los investigadores puedan acceder y trabajar sobre los mismos”. Todo ello porque “quien sea responsable o cómplice de ese delito continuado y lo siga consumando no puede llamarse cristiano y nuestros pastores deberían ser capaces de pronunciarse sin ambages”.
El texto, que también lleva la firma de Alicia Ladrón de Guevara, Cristina Domeniconi, Beatriz Noceti, Fátima Ruiz López, Luis Miraldi, Rogelio Ponsard, Fernando Portillo, Miguel Angel Ferrara y Juan Manazzoni, pide “a Dios mediante la intercesión de la Virgen de Luján que estos nuevos pasos impulsen a otros pastores a acompañar públicamente a las Abuelas en su búsqueda de verdad, a fin de contribuir con la paz y la fraternidad de nuestro pueblo”.

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