Somos un grupo de laic@s hermanad@s en la Fe Cristiana.

Nos convocó inicialmente la insolente provocación del ex dictador Jorge Videla al reivindicar los crímenes aberrantes del terrorismo de estado, reconocer la complicidad o indiferencia de integrantes de la jerarquía eclesiástica y hacer público su libre acceso al sacramento de la Eucaristía.

Hicimos nuestro firme reclamo a la Conferencia Episcopal y manifestamos nuestra frustración frente a una respuesta que consideramos insuficiente.

Aguardamos aún que se ponga en marcha un nuevo compromiso con la verdad y se enfrente con decisión una cuestión que, por formar parte de su propia historia, es una deuda que reclama una pronta y completa superación. La continuidad del silencio afecta la credibilidad pastoral en el pueblo de Dios.

A partir de entonces hemos decidido darle continuidad a nuestra vocación y compromiso, como modestos protagonistas del proceso de transformación de nuestra Iglesia, recordando cada día los valores evangélicos y esperanzados en el liderazgo del papa Francisco, imploramos la asistencia de Nuestra Señora de Luján, madre y mediadora ante Cristo nuestra Esperanza.

lunes, 4 de noviembre de 2013



Causa judicial por el homicidio de Mons. Angelelli
NO ADMITIMOS NUEVAS TRABAS NI DILACIONES
A pocos días de iniciarse la primera audiencia en el esperado juicio a los asesinos de Mons. Angelelli, una nueva voz de alerta despierta nuestra preocupación como querellantes, ante la amenaza de nuevos obstáculos para que el juicio se desarrolle con normalidad y sin sobresaltos.
Ya hemos tenido que esperar treinta y siete años para llegar a esta instancia. Las demoras en esta larga y lenta marcha de la justicia ya se ha llevado a la tumba con impunidad a varios de los imputados y procesados. Desde que la causa fue elevada a juicio en diciembre de 2012 fallecieron Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy y en forma más reciente el Comisario Juan Carlos “La Bruja” Romero.
En el tramo del último año debimos sortear las demoras en la conformación definitiva del tribunal que tendrá a su cargo el juicio, debido a la carencia de jueces titulares en el Tribunal Oral Federal de La Rioja. Finalmente quedó constituido con la concurrencia de los jueces Juan Carlos Reynaga, de Catamarca y Carlos Lascano, de Córdoba con la presidencia de juez de La Rioja José Camilo Quiroga Uriburu. Cada impedimento debe soportar la burocracia judicial que se resuelve en las instancias superiores de Buenos Aires. A mediados de este año advertíamos “que los obstáculos reverdecerán ahora para dilatar la sanción penal definitiva mediante maniobras que buscarán la impunidad de los criminales.”
Y no nos equivocamos. Ahora las trabas son puestas por los responsables del Consejo de la Magistratura que deben proporcionar lo necesario para garantizar la concurrencia de testigos y otros requerimientos del proceso judicial. Argumentando escasez de recursos, se pretenden limitar los testimonios de quienes deben ser citados y concurrir para ratificar ante la justicia las pruebas que fundamentan las acusaciones. Nadie desconoce que después de treinta y siete años, así como varios de los imputados no podrán ser juzgados por fallecimiento, de igual modo ha sucedido con numerosos testigos. Pero además muchos de los testigos vivientes están radicados hoy en diversas provincias del país o del extranjero. Y el Estado debe garantizar su concurrencia y protección para que declaren ante el Tribunal.
No dejan de despertar graves sospechas estas nuevas trabas para el normal desarrollo de este juicio. Diversos y poderosos son los intereses que persisten tratando de impedir llegar a la verdad de los hechos; y ahora a la palabra definitiva de la justicia que condenará a los responsables del crimen. La palabra de muchos testigos seguramente pondrá en evidencia la coautoría de civiles que fogonearon la difamación y las amenazas al obispo riojano y su pastoral a favor de los pobres. Y de sectores de la clerecía, que en el furor de la persecución abandonaron a su hermano en el episcopado. Unos y otros fueron beneficiados por el brazo criminal de “las fuerzas de seguridad”.
Parece un despropósito que desde el Consejo de la Magistratura, - donde conviven amigos del olvido y la impunidad -, se argumenten carencias que parecieran excusas para obstaculizar un juicio de honda trascendencia en la vida nacional. Y si no es un despropósito, peor aún porque se estaría ratificando la extendida sospechosa que reverdeció cuando se proyectaron reformas judiciales, que despertaron enseguida reacciones corporativas para mantener cotos de privilegios, cuyas consecuencias en la práctica es el retardo o la negación de justicia, como lo estamos avizorando.
Reclamamos a las máximas autoridades del Poder Judicial de la Nación las garantías imprescindibles para el normal desarrollo del juicio por el homicidio del Obispo Enrique Angelelli.

Córdoba, 29 de octubre de 2013
Marilé Coseano Angelelli  - Luis Miguel Baronetto
Querellantes en la causa por el homicidio a Mons. Enrique Angelelli

viernes, 1 de noviembre de 2013

JESÚS SIGUE SIENDO RECHAZADO POR LA QUE CREE SER SU IGLESIA 

Por José Enrique Galarreta S.J. *
Lc 19, 1-10  

El capítulo 19 de Lucas es el final de la vida de Jesús antes de su entrada en Jerusalén que acabará en su muerte. Los capítulos 20 y 21 narran la última semana de la vida de Jesús y las controversias en el templo con los jefes del pueblo. A partir del capítulo 22 entraremos en los relatos de la pasión.
La escena se desarrolla en Jericó, casi a la orilla del Jordán donde sitúa Lucas tres relatos: la curación del ciego, que citan también Marcos y Mateo, el episodio de Zaqueo, que sólo encontramos en Lucas, y la parábola de las minas, que tiene su paralelo en la de los talentos de Mateo 25.
El episodio de Zaqueo recuerda fuertemente al llamamiento de Leví, que conocemos por Marcos 2, Mateo 9 y Lucas 5, que da lugar a la comida en su casa, con sus amigos publicanos, y a la murmuración de los escribas y fariseos. Como en el episodio de Zaqueo, "todos murmuraban".
El pasaje se ambienta en un entorno de admiración de la gente por Jesús y, al mismo tiempo, de incomprensión. En el episodio inmediatamente anterior, la gente quiere apartar al ciego, que molesta, y Jesús tiene que ir en contra de la corriente para acercarse e interesarse por él. Aquí, la multitud rodea a Jesús, pero su actuación con Zaqueo les escandaliza.
Una vez más, el evangelio está mostrando la situación de Jesús, enfrentado a un pueblo que no se aparta de sus conceptos religiosos, de la idea de un Mesías espectacular que confirma a los buenos y rechaza a los malos, y un pueblo que por tanto es incapaz de recibir la palabra de Jesús que anuncia un reino que no es lo que ellos esperaban.
En los momentos que estamos viviendo, no podemos menos de proyectar el mensaje de Jesús sobre nuestra situación. Y no es traer por los pelos el mensaje ni forzarlo. Hablar de lo que esperaban sus coetáneos y lo que Jesús les ofrecía es casi lo mismo que hablar de lo que ofrecen las religiones, al menos algunas de ellas o en algunas ocasiones, para contrastarlo con lo que ofrece Jesús.
Los contemporáneos de Jesús estaban dispuestos a aceptar que Jesús era el Mesías, pero no estaban dispuestos a aceptar que el Mesías que esperaban era Jesús, sin poder, sin ambiciones políticas, sin ofertas de predominio del pueblo sobre otros pueblos, sin Templo, sin pureza legal.
Jesús hace presente a Dios, pero la gente no lo acepta porque quiere otro dios. La diferencia está en que el dios que ellos buscan ha de ser "nuestro dios", el que resuelva nuestros problemas y nos haga privilegiados. Por eso pedirán siempre a ese dios ayuda para solucionar los propios problemas y prevalecer sobre los demás.
Pero el Dios de Jesús es al revés: pide ayuda para solucionar los problemas de todos. Sin privilegios.
Los de Jericó apartaban al ciego: querían solamente el espectáculo del desfile triunfal. Y el ciego estorbaba en el desfile. Los de Jericó querían que Jesús fuese de los buenos, y les pareció horrible que se auto-invitase a casa del pecador público número uno de la ciudad, el odiado jefe de recaudadores, y rico.
Pero Jesús quería curar: curar al ciego, curar al rico recaudador. El desfile triunfal le traía sin cuidado. (No es casual que el siguiente desfile triunfal, la entrada mesiánica en Jerusalén, acabe tan mal, según el mismo Lucas: Jesús llora y se lamenta por la suerte de Jerusalén y echa a los mercaderes del templo).
Los fariseos y sus letrados hacía tiempo que se habían dado cuenta del peligro y acechaban a Jesús casi desde el principio de su predicación. (Varias veces en Marcos 2 y expresamente ya en Marcos 3,6). Y cuando la cosa llegó a Jerusalén, la intervención de los sacerdotes fue fulminante, porque sabían que si Jesús seguía adelante toda su religión se derrumbaba, y con ella su instalación social y su sistema político. Y en una semana, acabaron con él.
Jesús fue rechazado. La razón de fondo es que Jesús ofrece la Buena Noticia de "Dios amigo de la vida", amigo de la gente, médico y pastor. Jesús ofrece la Buena Noticia de que religión no es un gorro sagrado que nos ponemos en el Templo y en las Fiestas, sino la vida misma, la honradez, la veracidad, la compasión, la colaboración, el esfuerzo; que ése es el sacrificio agradable a Dios y que para ofrecerlo no hacen falta ritos ni intermediarios.
Jesús es el que no hace teología metafísica, sino parábolas. Jesús es el que no ha venido a que le entronicen sino a lavar los pies. Es demasiado: ¿qué hacemos entonces con el Templo, con el poder en nombre de Dios, con la reverencia al sacerdocio por su unción sagrada, con los preceptos, con los premios, con las amenazas ... con todas esas cosas tan irremediablemente conexas con lo que tradicionalmente llamamos "religión". Y, peor todavía: si Dios no va a solucionar mis problemas, ni vamos a ser más que otros porque "Dios está con nosotros"... Entonces, ¿para qué queremos a Dios?
Jesús cura al ciego y a Zaqueo, mientras la gente le quiere aclamar como Mesías Rey. Y lo mataron, lo mataron en nombre de SU dios.
Nosotros hacemos hoy lo mismo. Dios para que me dé las cosas que creo que necesito. Yo adoro a Dios, cumplo los mandamientos (¡ojalá!) y le pido lo que quiero y él me lo da. Yo cumplo con él, que él cumpla conmigo. Y además, la vida eterna. Exactamente el Antiguo Testamento. ¿Qué significa para nosotros la Buena Noticia, la estupenda novedad de Jesús?
Jesús sigue rechazado por la Iglesia exactamente igual que como fue rechazado por los fariseos, los escribas y los sacerdotes. Pero aún más: es rechazado invocando su nombre y proclamando que le siguen. Y aún más, los ricos sacerdotes, los ricos económicos, los poderosos con poder, dicen que le siguen, van a misa, participan en los grandes festivales religioso-folklóricos... la mejor imagen de todo esto es para mí sin duda la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando todo el mundo aclamaba y Jesús iba llorando.
Dentro de poco tendremos varios espectáculos aclamatorios. Costarán mucho dinero, las masas aclamarán, el Papa disertará sabiamente, asistirán todas las autoridades, cristianas y paganas, honradas y sinvergüenzas, y no servirá para hacer ninguna conversión, ningún seguimiento mejor a Jesús.
¡Qué bien habría quedado en Jericó que hubieran limpiado previamente la calle de mendigos, que Jesús se hubiera hospedado en casa del fariseo o sacerdote más rico y prestigioso. ¡Qué preciosa habría sido la entrada triunfal en Jerusalén si el burro hubiera sido sustituido por un brioso caballo blanco (marca Mercedes a ser posible, blindado y con tapicerías de madera y cuero), si Jesús hubiera entrado en el Templo devotamente, besando al entrar sus losas de mármol, y hubiera presentado un sacrificio por mano del Sumo Sacerdote!
Seguramente Israel habría quedado mucho más dispuesto a aclamarle como Mesías.
Pero no hay que olvidar que Jesús en Jericó, la opulenta ciudad de las palmeras, triunfa. Triunfa porque un ciego ve y un rico explotador deja de serlo.
Lo demás, el desfile, el gentío, las aclamaciones, es mesianismo de falsos dioses, que no siente compasión y no quiere que el mendigo deje de ser desgraciado ni que el pecador tenga salida. Quieren que el ciego siga ciego y que el recaudador reviente.
Jesús quiere curar. Y cura, triunfa. Lo mismo le sucederá con la mujer adúltera (Juan 8): quiere salvarla y triunfa, la salva; a costa de jugarse la vida y perderla. ¿Nos tomaremos alguna vez en serio, nosotros, los de las "religiones del Libro", que no está permitido matar ni a Caín, el asesino de su hermano? (Génesis 4,15). ¿Nos tomaremos alguna vez en serio, nosotros, los que decimos que seguimos a Jesús, que no hay más religión que dar de comer al hambriento?
Jesús en Jericó, más fuerte que la ceguera y que el dinero. Jesús amigo de la vida, de las personas. Jesús compasivo hasta tener que dar la vida. Jesús, rostro de Dios, negador de falsos dioses.
Yo no sé, evidentemente, cómo se puede parar tanta locura, ni soy quién para dictar cuál debe ser la posición oficial de la Iglesia Católica ni tengo autoridad alguna para juzgar a nadie. Pero sí sé varias cosas, las que todos sabemos y debemos proclamar.
Sé que debemos ser radicales en el seguimiento de Jesús, y extirpar de la Iglesia, empezando cada uno por sí mismo, todo aquello que se parezca a los criterios y valores que llevaron a Jesús a la cruz: el "dios para nosotros", el preocuparse sólo marginalmente de los pobres, el preferir las ideas a las personas, el imponer ideas desde arriba en vez de sembrar conversión desde dentro...
Extirpar de nosotros -desde dentro de nosotros mismos– al fariseo de santidad legal, al escriba de conocimiento estéril, al poderoso sacerdote del Templo único, a los intermediarios, a los santos separados, a los sagrados sin compasión, a los ricos que no comparten, a los políticos que no sirven. Todo eso no es de Jesús, y nosotros, la iglesia, debemos proclamarlo bien alto, bien claro.
Sé que el futuro de la humanidad es el estilo de Jesús o la muerte. Sé que la mayoría de las religiones que contemplo son religiones de muerte. Sé que el estilo de Jesús es sembrar, compadecer, con-padecer, curar, respetar, ofrecer luz con buenas obras, ser consecuente hasta el final; y tener fe en todo ello.
Sé que el Reino no es ceremonia sacra y triunfal, sino grano de mostaza y pellizco de levadura. Sé que el Hijo de Dios no era sagrado pontífice ni doctísimo escriba ni puro fariseo ni poderoso rey.
Y sé que Jesús creía en la cosecha, creía en la virtualidad irrefrenable de la vida encerrada en la semilla y en la levadura. Sé que se sembró. Sé que fue fecundo. Sé que su vida sembrada murió a manos de los sagrados, los doctos y los puros, pero resucitó en un puñado de gente normal llena del Espíritu, un espíritu tan vivo que sigue cambiando hoy la vida de muchas personas. Y confieso que creo en el poder del Espíritu de Jesús, hasta el punto de confesar que es la semilla que puede salvar este mundo de locos y de dioses falsos en que vivimos. *

* Nota de José Enrique Galarreta S.J.

jueves, 24 de octubre de 2013

PAPA FRANCISCO

MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTAHE

Discípulos de Cristo y no de la ideología

Jueves 17 de octubre de 2013
Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 42, viernes 18 de octubre de 2013
 «Cuando un cristiano se convierte en discípulo de la ideología, ha perdido la fe y ya no es discípulo de Jesús». Y el único antídoto contra tal peligro es la oración. Este es el mensaje que el Papa Francisco tomó de la liturgia de la Palabra de la misa celebrada el jueves 17 de octubre por la mañana en Santa Marta.
El Pontífice centró su homilía en el pasaje evangélico de Lucas (11, 47-54) que relata la advertencia de Jesús a los doctores de la ley —«Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido»—, asociando a ello la imagen de «una iglesia cerrada» en la que «la gente que pasa delante no puede entrar» y de donde «el Señor que está dentro no puede salir». De aquí la referencia a esos «cristianos que tienen en su mano la llave y se la llevan, no abren la puerta»; o peor, «se detienen en la puerta» y «no dejan entrar».
¿Pero cuál es la causa de todo ello? El Santo Padre la identificó en la «falta de testimonio cristiano», que se presenta aún más grave si el cristiano en cuestión «es un sacerdote, un obispo, un Papa». Por lo demás, Jesús es muy claro cuando dice: «Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!».
En el cristiano que asume «esta actitud de “llave en el bolsillo y puerta cerrada”» existe, según el Pontífice, «todo un proceso espiritual y mental» que lleva a que la fe pase «por un alambique» transformándola en «ideología». Pero «la ideología —advirtió— no convoca. En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas». Se corre el riesgo de hacer al cristiano «discípulo de esta actitud de pensamiento» antes que «discípulo de Jesús».
Por ello sigue siendo actual el reproche de Cristo: «Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento», pues «el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista», según el mismo comportamiento de los doctores de la ley que «cerraban la puerta con tantas prescripciones». El Papa recordó al respecto otra advertencia de Cristo —contenida en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo— contra escribas y fariseos que «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros». Es precisamente a causa de estas actitudes que se desencadena un proceso por el que «la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente».
El Papa Francisco definió «una enfermedad grave ésta de los cristianos ideólogos»; pero se dijo también consciente de que se trata de «una enfermedad no nueva». Ya había hablado de ello el apóstol Juan en su primera carta, describiendo a «los cristianos que pierden la fe y prefieren las ideologías»: su «actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad».
Entonces es necesario preguntarse qué provoca «en el corazón de ese cristiano, de ese sacerdote, de ese obispo, o de ese Papa» una actitud así. Para el Papa Francisco la respuesta es sencilla: «Ese cristiano no reza. Y si no hay oración», se cierra la puerta.
Así que «la llave que abre la puerta a la fe es la oración». Porque «cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio». Y él mismo es «un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús».
El Santo Padre puntualizó al respecto que el verbo «orar» no significa «decir oraciones», porque también los doctores de la ley «decían muchas oraciones», pero sólo «para hacerse ver». En efecto, «una cosa es orar y otra es decir oraciones». En este último caso se abandona la fe, transformándola precisamente «en ideología moralista» y «sin Jesús».
Quienes oran como los doctores de la ley —apuntó el Pontífice— reaccionan de igual modo «cuando un profeta o un buen cristiano les reprocha», utilizando el mismo método que se usó contra Jesús: «Al salir de allí los escribas y los fariseos empezaron a acosarlo implacablemente —dijo, repitiendo las palabras del pasaje evangélico— y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarle con alguna palabra de su boca». Porque —comentó— «estos ideólogos son hostiles e insidiosos. ¡No son transparentes! Y, pobrecitos, ¡son gente ensuciada por la soberbia!».

De ahí la invitación conclusiva a pedir al Señor la gracia de no dejar nunca «de orar para no perder la fe» y de «permanecer humildes» a fin de no transformarse en personas cerradas «que cierran el camino al Señor».

miércoles, 23 de octubre de 2013

lanacion.com | Martes 22 de octubre de 2013 |
Sin dogmas políticos
La fe está por encima de las ideologías
Los gestos del Papa hacia la Teología de la Liberación deben entenderse como un intento de dar por superados los desencuentros del pasado
Por Roberto Bosca  | Para LA NACION
 
En el bullente escenario del nuevo pontificado, algunos puntos son especialmente sensibles y poseen una capacidad de estruendo que provoca una resonancia de mayor intensidad en la sociedad mediática. Uno de ellos es el de la Teología de la Liberación, un asunto con olor a pólvora.
El caso es que algunos datos, como la visita del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez -nada menos que el padre de la criatura-, o incluso ciertas expresiones ("Iglesia de los pobres", "jamás he sido de derecha") han erizado la piel de integristas, fundamentalistas y tradicionalistas, pero también la de muchos fieles cristianos de sensibilidad conservadora.
La contraofensiva ha comenzado en las ciudadelas más radicales, como el lefebvrismo, pero también entre quienes se resisten a abandonar una cultura a la que han acomodado su propia fe. Las acusaciones de ingenuidad, temeridad, ambigüedad, imprudencia, sospecha, claudicación, e incluso traición, habrán así de multiplicarse.
Esta nueva actitud reactiva replica la protagonizada a partir de fin de los años sesenta por el liberacionismo y su eje común reside en que ambas han construido una ideología de la fe. El carácter dogmático de la ideología les confiere un sentido incluso, ocasionalmente, sustitutivo de lo religioso.
En ambos casos a derecha y a izquierda, los elementos culturales han sido categorizados por encima del dato teológico, introduciendo signos extraños a la pureza o a la ortodoxia de la misma fe.
La instrumentación de la política mediante una creencia religiosa o, inversamente, de la creencia religiosa mediante un criterio político constituye el vicio del clericalismo, frecuentemente padecido por los cristianos a lo largo de su transitar en la historia, que el papa Francisco ha criticado en más de una ocasión.
Su antecesor Benedicto agotó su paciencia para llegar a un acuerdo sobre el significado mismo del Concilio Vaticano II y abrir a la derecha un camino de reconciliación e incluso de regreso a la Iglesia. Ahora, Francisco invierte el signo, pero lo hace con la misma función pastoral.
Han transcurrido más de cuatro décadas desde que la Teología de la Liberación rasgó como un rayo el sereno cielo eclesiástico. Tratándose de un asunto complejo, no faltaron malentendidos y simplificaciones que suscitaron situaciones pintorescas, pero también trágicas.
El nuevo cuadro eclesial acredita preguntarse si el Papa no habrá considerado que, tras casi medio siglo en el que ha pasado mucha agua bajo el puente, acaso haya llegado la hora de dialogar con el otro, a quien se consideraba el malo de la película.
En una mirada ideológicamente desprejuiciada y objetiva, la figura de Jesucristo resiste su ubicación a la derecha o a la izquierda, y no puede identificarse con una actitud integrista o progresista, sino que en sus dos brazos abiertos en cruz incluye a todo el género humano.
Con esta nueva instancia inaugurada en la vida de la Iglesia, podría arribar también un momento de purificación y de integración, y hay motivos para preguntarse si los cristianos no enfrentan una providencial ocasión histórica para superar esas categorías que no le han hecho un bien al mensaje del fundador.
Un diálogo con el otro distinto o el reclamo de una Iglesia despojada de superfluidades no significa otra cosa que apuntar a lo esencial. Pretender una actitud ambigua o claudicante en el querer desprenderse de ciertas adherencias culturales que no representan propiamente la fe, sino que a veces involucran verdaderas frivolidades (como el color de un par de zapatos), podría constituir un verdadero error de perspectiva.
Cuando sobrevino el movimientismo revolucionario francés de cuño liberal, el magisterio eclesiástico condenó su antropología contraria al concepto de persona tal como lo sustentaba la tradición cristiana, pero con el paso del tiempo es la misma Iglesia la que ha reconocido como propias sus intuiciones legítimas, como la libertad, la igualdad y la fraternidad.
¿Se propone ahora Francisco valorar los aportes igualmente legítimos del socialismo, como confusamente lo intentaron en los años 70 los teólogos de la liberación? Esta posibilidad hace del momento actual una instancia sugerente.
Si se han de poner los puntos sobre las íes, hay que decir que la Teología de la Liberación no es un movimiento homogéneo, sino surcado por una diversidad de elementos muy distintos e incluso opuestos. No hay una Teología de la Liberación, sino muchas. De ahí que no sea posible trazar un juicio unívoco sobre ellas.
Pero hay que puntualizar también que la Teología de la Liberación como tal nunca fue condenada por la Iglesia. En efecto, ninguno de los dos documentos en los que, a mediados de los años 80, la Santa Sede trató a fondo la cuestión -con la intervención del entonces cardenal Joseph Ratzinger- consideró tal posibilidad.
La pura verdad es que el primero de esos documentos sólo puntualizó algunas objeciones, fundamentalmente sobre la utilización del análisis marxista (que no tuvo un carácter general), y el segundo confirmó que la liberación, no sólo la liberación del pecado sino de sus consecuencias temporales, es una misión esencial de la Iglesia.
De este modo, la descalificación de la Teología de la Liberación que muchos cristianos realizan en términos absolutos aún en nuestros días debe explicarse por su ligereza, sus preconceptos o su desconocimiento de la cuestión, o bien por otorgar a sus opiniones personales un valor superior al del propio magisterio eclesiástico, sin descartar una lisa y llana mala fe.
Pero eso no es todo. Varios aportes de las corrientes liberacionistas, luego de depurados sus aspectos ambiguos o inconciliables con la doctrina del propio magisterio, han sido incorporados a él. Interpretarlos de un modo simplista como una infiltración de izquierda en la doctrina de la Iglesia representa un desconocimiento del más puro mensaje evangélico, una instrumentación ideológica de la fe cristiana, y constituye, en definitiva, una verdadera falsedad.
Pueden darse varios ejemplos: la opción por los pobres, las estructuras de pecado, el pecado social, la Iglesia de los pobres, la dimensión política de la fe e incluso el mismo concepto de teología de la liberación. Todos estos contenidos teológicos se entroncan con el más puro corazón del auténtico cristianismo y, ciertamente, ellos estaban ahí presentes, pero gracias a la Teología de la Liberación se han podido ver con más hondura y claridad.
En la historia del cristianismo las herejías han tenido también un efecto saludable porque han permitido que asomen aspectos de la fe que no habían sido advertidos o habían sido olvidados u oscurecidos, y así, el patrimonio religioso se ve enriquecido: del error surge la virtud.
Hay que reconocer que los cristianos han dado un espectáculo lamentable cuando en los años 70 se enfrentaron a tiros, matándose unos a otros. Todo eso ahora ha quedado atrás y el Papa parece querer invitar no sólo a los fieles, sino también a todos los hombres de buena voluntad a unirse en la construcción de una sociedad más justa y más humana, sin preguntarles si son de izquierda o de derecha.
Los cristianos que comparten una misma fe gozan de una legítima libertad en materia política, por la cual, en el amplio marco de la doctrina social expresada por el magisterio eclesiástico, pueden elegir distintas opciones igualmente válidas, todas ellas situadas en diversos lugares identificados tanto en la izquierda como en la derecha.
Con su nuevo estilo fundamentalmente inclusivo que remueve las mentalidades farisaicas en la Iglesia, el Papa invita ahora a todos a dejar de insistir en estas categorías como si fueran absolutos morales, a sacudirse una pesada carga de rencores, prejuicios y desconfianzas y a comprender que, por encima de ellas, hay un núcleo fundamental que puede deshacer, si ellos quieren, cualquier división entre los hombres. Algo muy sencillo de comprender, pero no tan fácil de vivir.
El Papa ha leído los signos de los tiempos y asume la radicalidad del mensaje evangélico. Ahora el mundo espera de los cristianos esa misma fidelidad a su identidad fundamental. Todo un desafío para quienes han asumido la vocación esencial del cristianismo, que es el lenguaje universal del amor.

© LA NACION.


sábado, 19 de octubre de 2013

Especial de Prensa

Phil Wheaton: “Hay una nueva concientización del pueblo chileno y eso es una inspiración”

Diario Uchile | Viernes 13 de septiembre 2013 


wheaton

Sacerdote episcopal anglicano, misionero en Centroamérica, en Chile durante la Unidad Popular. El recorrido cultural y geográfico de Phil Weathon es amplio, con especial mirada a lo que ocurre en nuestro país durante esta semana. También, un análisis crítico a la postura de Barack Obama y Estados Unidos con su manejo imperialista de la política internacional.


Phil Wheaton (en la foto junto a guerrilleros en El Salvador), teólogo de la liberación, sacerdote episcopal anglicano, historiador, misionero en Centroamérica (República Dominicana, Costa Rica y Nicaragua), Pastor de la Congregación Ecuménica de Cristo en Washington, tiene un amplio historial de experiencia junto a los pueblos. Miembro del Comité de Solidaridad Indígena, miembro de muchas organizaciones de solidaridad, estuvo en Chile en la conmemoración de los 40 años del Golpe Militar, y entrevistado por Juan Pablo Cárdenas, nos compartió su visión de un país en el cual estuvo durante la época de la Unidad Popular.
El reciente Premio Nacional de Artes, Alfredo Jaar, declaraba que “los norteamericanos no sólo contribuyeron a derrocar a la UP el 11 de Septiembre, sino que nos robaron la fecha, por el ataque a las Torres Gemelas” ¿Qué sentimiento tiene usted ante esta fecha y esos dos sucesos históricos?
- Tengo una perspectiva más histórica para interpretar lo que pasó en esa fecha, es algo típico del Pentágono y la CIA de usar fechas de lo que hicieron en el pasado y aplicarlo para nuevos eventos, ya que ambas cosas tienen los mismos números. Yo estaba acá durante el gobierno de Allende y supe lo que hizo Henry Kissinger en Estados Unidos, es un recuerdo vivo. Muchos amigos volvieron huyendo, y vivimos juntos por cerca de diez años en una casa, y compartían conmigo mucho de lo que pasaba acá. Los enlaces de tiempos y experiencias es una cosa muy personal.
Los chilenos estamos muy aislados, por ejemplo no conocemos mucho el fenómeno por lo que pasó en Nueva York, pero nos preciamos de la solidaridad que hemos recibido del mundo. Quisiera preguntar tu impresión por el recuerdo del mundo hacia la figura de Salvador Allende.
- Año a año, conmemoramos en el mismo lugar donde ocurrió el atentado contra Orlando Letelier. Recordamos las matanzas, y Pinochet estuvo en Washington DC con permiso de libre tránsito, sin ninguna mención del gobierno de los EEUU sobre lo que pasó aquí, entonces esos eventos son importantes para nosotros, recordar cada año, y es algo a lo que asistimos para nunca olvidar. Siempre hay un número amplio de personas que asisten, pero el público en general no hace la conexión y se olvida del pasado. Para mí es algo personal, es parte de la historia del pasado, lo que guarda para nosotros el pasado es información que debemos sacar para entender el presente. Allende es una persona importante, nosotros tenemos que recordar, creo que es nuestro trabajo para despertar en la mente de otros.
En su biografía leo que, además de pastor anglicano, se define como antimperialista. En ese sentido, ¿cuál es su posición ante el rol del presidente Obama en el escenario internacional?
- Es interesante, el pueblo norteamericano no sabe lo que significa el imperialismo. Hay libros que hablan de lo que pasó en la formación de los Estados Unidos, cuando hay argumentos en la formación de la República, y se admite que “ahora estamos convencidos que esta Constitución es la mejor y jamás desarrollada para el desarrollo de nuestro imperio y la libre expresión”. Este tema fue un principal argumento inteligente, los padres fundadores de este país ya lo fijaron.
Pensamos en la idea que las intervenciones tendrían un enorme respaldo popular. Si bien la gente tenía que soportar que los soldados volvieran en ataúdes, ahora vemos una mayoría que no quiere invadir Siria, pero pareciera que eso ya no le importa al Presidente Obama y la clase política.
- Está en la mente de todos los norteamericanos. Lo de Siria es algo presente, pero está la guerra en Vietnam como precedente, un total fracaso, y la gente estaba en contra de ello. El Presidente tuvo que sacar sus tropas, no podíamos seguir perdiendo vidas, y no teníamos los recursos para mantener un ejército con “botas en la tierra”, como decimos. Es un factor absoluto para todos los países, pero es cierto que cuando uno vive en un imperio, hay muchos beneficios. No importa si es Babilonia, Roma u otro imperio, son los que proveen a su pueblo de muchos beneficios, que vienen de recursos naturales de países que intervinieron. En el caso de Afganistán, es conocido como el cementerio de los imperios. Diferentes imperios lo han invadido, y la gente no se da cuenta que los EEUU sólo somos uno de ellos, y fracasamos como pasó en Vietnam.
Está el argumento de armas de destrucción masivas, o ahora, armas químicas. Luego aparecen los drones, los aviones no tripulados, con bandera norteamericana. ¿Puede considerarse un drone un arma de destrucción masiva?
- El desarrollo de drones es el sustituto ideal para las guerras del futuro. En vez de soldados, estos drones estarán escondidos en lo que se llama nenúfares, lugares ocultos detrás de montañas, y salen para matar a personas sin nadie a bordo. Esto se compartirá con otros países, es un negocio que crece rápidamente. El otro día estuvimos en uno de los principales edificios de Washington en una presentación oficial de los drones y la venta de ellos. Hay gente que ha enfrentado al presidente de los Estados Unidos respecto de la guerra por drones, hay un libro ‘¿Cómo matar vía control remoto?’, y se le vendía a la gente que asistió a esa presentación. Y hay gente que dice que se está lanzando la venta de drones, y cada país tendrá escondido un drone listo para atacar en algún momento de emergencia.

En el mundo se sospecha de un ataque que planea Obama a Siria para probar el ataque por drones. Digo Obama porque tuve esperanza en este presidente negro, leí dos libros sobre su vida y me sentía en presencia de un liderazgo que prometía un cambio. Ahora soy uno de los decepcionados de su gobierno. ¿Cuál es su impresión respecto de la gestión de Barack Obama?
- Yo voté por Obama, en la primera elección, y tenía la misma esperanza, como muchos norteamericanos, en la diferencia a contribuir en esto, pero hay una decepción incluso desde los demócratas. Los representantes de los republicanos son peores, pero es una cosa muy curiosa. Creo que él es una persona sumamente inteligente y afable, se mezcla muy bien con la gente, no en la parte racial, no creo que sea un don de su gestión, quizá de su esposa. Pero incluso en Chicago, la gente ya no tiene confianza en él, es un proceso de tratar a entender qué hay en su alma, cuáles son sus motivos y fines para ese proceso, y ha generado profundas divisiones no sólo entre los partidarios, sino entre toda la población. Tenemos que entender eso, no podemos entenderlo sin que nuestro país deje de ser un imperio, con grandes recursos y beneficios. Muchos norteamericanos privilegian los beneficios. En cuanto a las guerras, buscamos matar a los rusos, a los afganos, a gente en otros países. Ahora vemos que el capitalismo surge en Vietnam, los comunistas están embargados, entonces el motivo queda como una mala excusa para las guerras.
Uno ve que en algunas partes del mundo se ve un acercamiento entre las comunidades cristianas y los movimientos sociales de América. Da la sensación de un comunismo real que puede convivir con el cristianismo más auténtico. En ese sentido, ¿qué opinión tiene de la causa zapatista, o bien, de los mapuches?
- Estados Unidos colaboró con la muerte de indígenas. Tenemos el caso de Rigoberta Menchú en Guatemala, quien recibió el Premio Nobel de la Paz, y creo que era totalmente merecido, y eso significa aceptar que ella presenció la matanza y que sus padres fueran quemados, en su presencia, por parte de un ejército dirigido desde Estados Unidos. Obama recibió el Premio Nobel a la Paz, y la gente se pregunta qué ha hecho por la paz, y quizá qué día hará algo, porque él está apoyando el aumento de guerras cuando se inició en la presidencia. Con el fin de eliminar a los talibanes, fue su argumento, y entró en Medio Oriente con la razón de sacar el petróleo, fue un timo, no hay otra excusa, entonces tenemos que ir al fondo de las cosas y ver cuál es el motivo real. Hay gente que dice que hay que ir a la política profunda para saber qué está pasando, ver el papel de las transnacionales, con sus intereses en los recursos naturales, y eso perjudica a los indígenas, en este caso los mapuches, o bien de los zapatistas.

En la Araucanía tenemos una confrontación no solo entre mapuches y el Estado, sino entre los intereses culturales mapuches y quienes quieren ganar dinero con industrias que atentan contra el ecosistema en esta zona. Usted ha sido crítico de esta industria biológica, y de Monsanto específicamente. ¿Cuál es su visión de los productos transgénicos en la agricultura?
- Yo he estado en fincas de Monsanto, campos gigantes que no ves el fin de los terrenos. Esto en San Fernando, sexta región, y la gente nos explicaba de los transgénicos. Nosotros sabíamos, pero él nos mostraba los productos, muy raros, con raíces con otro color, parecen plásticos en su forma, y sirven para una sola estación, y no se reproducen. Un pequeño campesino estará a voluntad del deseo de Monsanto, con la necesidad de comprar sus semillas en cada temporada. Y hay mucha oposición a un grupo de pocas personas que quieren implementar este sistema, hay muchos que se quejan de la presencia de Monsanto.
Esta producción de transgénicos está en el Tercer Mundo, ¿en Estados Unidos esto se permite sin control como acá?
- En Minnesota hay algún desarrollo, pero no tengo suficiente información, pero sabemos que está activo allá, y prepara desde ahí también una expansión mundial. Esto implica al futuro que se eliminen producciones agrícolas que sean para el desarrollo. Esto para tener que pagarles a ellos por nuestro sostén, o porque no habrá suficiente producción de países pobres para conseguir vegetales.
Uno imagina que Monsanto tendrá el control de las semillas y de los precios, manejando la producción, nunca con un fin altruista, menos para ayudar a los que no tienen tierras. Además de lo que podría comprobarse como dañino para la salud humana. ¿Hay conciencia en EEUU de lo que está pasando?
- Tenemos que mirar el medioambiente, porque eso afecta y estamos viendo que este es uno de los años más desastrosos por los efectos del medioambiente, resultado de cómo estamos usando nuestros recursos. Creo que hay posibilidad de que varios sectores agrícolas en EEUU no puedan producir por las condiciones ambientales, es un momento muy precario respecto de la alimentación y del cambio climático.
No puedo dejar de preguntarle, satisfacer mi inquietud de porqué un sacerdote está preocupado de estos temas. Los evangelios son de por sí una política libertaria y revolucionaria, desde cierta mirada. ¿En qué basa una obligación de los creyentes de luchar por la justicia, el cambio, y oponerse al imperialismo y la acumulación de la riqueza? ¿Cómo concilia el estar dedicado a estos temas, con un espíritu evangélico o político?
- La respuesta está en el Viejo y el Nuevo Testamento, la palabra profética es desenmascarar a los poderes injustos en el mundo, ese es el rol y es parte del Antiguo Testamento, es la parte más numerosa y profunda, con mayor acercamiento por los pobres y rechazo de los imperios, el rey David de corrompió, también Salomón, y ahí surgen los profetas revelando esto. El Apocalipsis es un libro que anticipa lo que pudiera venir si abandonamos la justicia. Hay tres factores fundamentales, uno es la verdad, no se puede mentir, es muy importante. Segundo, la justicia, ser justo para todos en el mundo. Tercero, el amor, la compasión con los nadie, los que no tienen importancia, y eso es importante. Jesús era un profeta y desafió al Imperio Romano, entonces debemos entender su rol activo de base con los pobres, donde empezó su movimiento. Eso es nuestro llamado como cristianos, el principal punto de la Biblia en cuanto a la palabra. La palabra profética es nuestra arma, no es matar a alguien, sino desenmascarar y hablar con la verdad.
Finalmente, ¿Con qué impresión te vas de Chile al ver este país a 40 años del Golpe?
- Fui a la marcha el domingo pasado, en el Cementerio General. Dijeron 30 mil personas, pero creo que fueron más de 50 mil personas. Había mucha convicción de lo que Salvador Allende representa para Chile. Es importante estar ahí y testificar. Creo que en esta situación, estamos mirando una resurrección del pueblo chileno, ha habido tantos libros nuevos de lo que ocurrió en el pasado, que hay un despertar, una nueva conciencia, y eso no está mencionado en la prensa ni en El Mercurio. Apareció Clarín luego de 40 años, entonces veo una iluminación expandiéndose en el pueblo, mucha gente preocupada por lo que está pasando. Lo llamaría una nueva concientización del pueblo chileno, y eso para mí es una inspiración.

viernes, 18 de octubre de 2013

La reforma de la curia será amplia, gentil y con gran consenso
El cardenal Maradiaga en entrevista al diario l'Unita', ex órgano del partido comunista
Ciudad del Vaticano, 07 de octubre de 2013 
Zenit.org

El cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, presidente de Caritas Internacional, y jefe del nuevo Consejo de Cardenales compuesto por ocho purpurados de diversos países que le ayudarán al papa en su reforma, concedió una entrevista publicada este domingo por el diario italiano de izquierda l'Unita'.
En sus declaraciones al ex órgano oficial del Partido Comunista Italiano, el cardenal indicó que la reforma que realizará el papa Francisco en la Iglesia será amplia, pero al mismo tiempo gentil y con gran consenso. Precisó que Juan Pablo II fue decisivo en la caída de la Unión Soviética, Benedicto XVI consolidó diversos pilares fundamentales de la fe, y "ahora con el papa Francisco ha llegado el momento de acercar más al pueblo de Dios a través del cariño y de las cosas simples, pero esenciales para la vida cristiana que tocan los problemas de cada día y especialmente los corazones”.
 “La prioridad --inició el cardenal-- es la reforma del sínodo de los obispos, organismo de la Iglesia que ayuda al pontífice en sus decisiones”.  Y precisó que el santo padre quiere el aporte de ellos y de sus países, trabajando incluso a distancia, por ejemplo con internet. Consideró que será una reforma interesante, porque “la sinodalidad, la relación de colaboración de los obispos con el pontífice, indicada por el Concilio Vaticano II no fue muy desarrollada”.
Otra reforma que se quiere realizar --prosiguió el cardenal hondureño-- es la reforma de la Secretaría de Estado y la nueva estructuración de la Curia Romana y de sus dicasterios”. y precisó que "no son retoques, sino una reforma de la Curia. Necesitaremos tiempo. No se esperen que sea para el año próximo” esto porque “queremos que el proyecto sea discutido con quienes viven aquellas situaciones, que tienen experiencia, y para que den su aportación” dijo.
Para ello los cardenales que forman parte de la comisión han realizado sondeos en sus continentes, recogiendo un material precioso e interesante, pero no solo, también el cardenal Bertello, prefecto del Gobernatorato de la Santa Sede, realizó un importante trabajo recogiendo sugerencias propuestas por la misma Curia Romana. Y precisó que ahora este material está siendo sistematizado.
Maradiaga consideró que la unificación de los dicasterios de la Curia Romana es una necesidad evidente. Y que fueron los cardenales en las reuniones anteriores al cónclave los que consideraron que “la Curia ha crecido mucho y que es difícil que pueda trabajar con agilidad”. Aunque el tema fue apenas abordado y será necesario examinar las diversas situaciones.
Sobre los dicasterios que se ocupan de la parte económica de la Santa Sede, dijo, “no hemos aún enfrentado este punto. Estamos esperando que concluyan su trabajo las dos comisiones instituidas por el santo padre".
Admitió también que “no se entiende porqué el Vaticano no pueda tener, como sucede en los otros estados, un ministerio de las finanzas que reagrupe a todos los actuales dicasterios” y que esta hipótesis la indicó el cardenal Nicora.
Sobre el Instituto de Obras de Religión (IOR), consideró que “hay que superar la actual ambigüedad de una fundación que no es un banco” y precisó que sobre el tema “se están ocupando otras dos comisiones”, si bien hay algo sobre lo que no existen dudas: “la transparencia es la mejor respuesta”.
Sobre los últimos pontificados consideró que “nadie había sospechado que Juan Pablo II venido desde Polonia, habría derrumbado la cortina de hierro; después el papa Benedicto puso firmes algunas bases teológicas fundamentales, como el amor, la esperanza y la fe. Ahora con el papa Francisco ha llegado el momento de acercar más al pueblo de Dios a través del cariño y de las cosas simples, pero esenciales para la vida cristiana que tocan los problemas de cada día y especialmente los corazones”.
“Estamos – prosiguió el cardenal-- en esta etapa de la Providencia que nos lleva a estar más cerca de las enseñanzas del Concilio Vaticano II”. Y consideró que “también la reforma de la Curia responde a esta exigencia: no un organismo fuera y arriba del mundo, pero en el mundo y que busca servirlo” porque “el concepto que Francisco tiene de la autoridad es el servicio”.
Otro tema fue la situación de Siria y la jornada de ayuno y oración: “Fue un milagro. Esas sanciones que Estados Unidos querían aplicar en Siria hubieran llevado a la guerra y esos misiles habrían provocado más destrucción y sufrimiento”. Añadió que la carta del santo padre al presidente Putin tuvo un efecto extraordinario “fue un hecho importantísimo en la historia del mundo. Fue un remezón saludable en la conciencia de todos”.
Sobre el drama de la inmigración, incluso de Centroamérica con Estados Unidos, el cardenal consideró que para “evitar tragedias de este tipo es necesario que haya más vigilancia contra los traficantes que se aprovechan de este drama”. Pero también es necesario “estimular a los gobiernos para que presten más atención a la juventud”.  Porque “no hay interés por el destino de tantos jóvenes. No tienen un horizonte. Es un dolor”.
Y el director de la Cáritas Internacional concluye la entrevista indicando que en el mundo globalizado es necesario una economía que no se base solamente en el lucro, pero también en la solidaridad”.
(07 de octubre de 2013) © Innovative Media Inc.



Un sínodo para tratar los desafíos de la familia

Será del 5 al 19 de octubre de 2014, y servirá para continuar la reflexión y el camino de la comunidad de la Iglesia, en el contexto de la nueva evangelización.
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El Papa Francisco ha decidido convocar una asamblea general extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará del 5 al 19 de octubre de 2014 sobre los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización.
La oficina de prensa del Vaticano confirmó así la decisión de Francisco de organizar un sínodo de carácter extraordinario el próximo año y de que el asunto principal sea el de la familia y algunas de las problemáticas que se presentan en la Iglesia, como la acogida y la distribución de la comunión y de otros sacramentos a los católicos divorciados que se vuelven a casar.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, destacó hoy la importancia de la organización de un sínodo "extraordinario" sobre este tema ya que "de esta manera el papa quiere continuar la reflexión y el camino de la comunidad de la Iglesia con la participación responsable del episcopado de todo el mundo".
La posibilidad de que estos puntos se abordaran en un Sínodo ya había surgido durante la ronda de reuniones que se celebraron los pasados 1, 2 y 3 de octubre entre el Papa argentino y el consejo de ocho cardenales que ha creado para asesorarle sobre el gobierno de la Iglesia y la reforma de la Curia.
En estas citas se habló también de cómo reorganizar la celebración de estos sínodos, las reuniones de los miembros de los episcopados de todo el mundo, para que fueran más fructíferos.
A diferencia que en los sínodos ordinarios, donde participan todos los obispos, en los de carácter extraordinarios participan los patriarcas, los presidentes de las conferencias episcopales nacionales y los responsables de los dicasterios de la curia romana.
El anuncio sobre la organización de este sínodo extraordinario se realiza después de que la diócesis de Friburgo, en el sur de Alemania, la más grande de las 27 que componen el país, haya manifestado su intención de abrir la posibilidad de que los casados en segundas nupcias puedan acceder de nuevo a los sacramentos católicos.
Lombardi explicó que "proponer soluciones pastorales por parte de personas u oficinas locales puede correr el riesgo de crear confusión".
El último sínodo se celebró en octubre de 2012 y bajo el tema: "La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".
Hasta ahora se habían celebrado dos asambleas generales extraordinarias: una en 1985 con ocasión del vigésimo aniversario de las conclusiones del Concilio Vaticano II y la otra en 1969 sobre la cooperación entre la Santa Sede y las conferencias episcopales.